back to top
31.9 C
Madrid
02 agosto 2026

Un Estado rifeño podría actuar como un «colchón» entre Marruecos y las ciudades autónomas

SEGUIR LEYENDO

La integridad de Ceuta y Melilla pasa por un Rif libre e independiente

Por Ahmed Zain

Madrid (ECS) — Durante décadas, la política española hacia Marruecos ha estado marcada por una constante: la reacción frente a las crisis y provocaciones. Rabat mueve ficha; Madrid responde. Ya sea mediante la presión diplomática, el cierre o apertura de las fronteras, la instrumentalización de la inmigración irregular o las reiteradas reclamaciones sobre Ceuta, Melilla y los peñones de soberanía, la iniciativa suele partir del mismo lugar. La pregunta que España debería hacerse no es cómo responder a la próxima crisis, sino cómo impedir que vuelva a producirse.

La comunidad rifeña en Europa toma las calles de Bruselas para pedir el fin de la ocupación de su región

Existe una respuesta que apenas ha comenzado a debatirse en los círculos estratégicos, pero que merece una reflexión seria: la estabilidad definitiva de Ceuta y Melilla podría depender, en buena medida, de la existencia de un Rif políticamente emancipado de Marruecos.

No se trata de una idea improvisada. Tiene profundas raíces históricas y encuentra un nuevo impulso en el surgimiento del Partido Nacional Rifeño (PNR), heredero político de una tradición que se remonta a la República del Rif proclamada por Abd el-Krim en 1921 tras la derrota española de Annual. Aquella república fue derrotada en 1926 por la acción militar conjunta de España y Francia, pero el sentimiento identitario rifeño nunca desapareció. Tras la independencia de Marruecos, el Rif sufrió sucesivas campañas represivas, especialmente durante la revuelta de 1958-1959 y, décadas más tarde, con la represión del Hirak rifeño iniciado en 2016.

Mientras tanto, el régimen marroquí ha consolidado una doctrina nacional que considera Ceuta, Melilla y otros territorios españoles como «presidios ocupados». Esta reivindicación no pertenece únicamente a determinados partidos; forma parte del discurso oficial mantenido durante décadas. A ello se han sumado episodios de presión política, como la crisis migratoria de Ceuta de 2021 y 2026, y las recientes tensiones fronterizas, que círculos de poder en España interpretan como una forma de presión diplomática.

Las amenazas de organizar marchas multitudinarias hacia Ceuta o Melilla recuerdan inevitablemente a la Marcha Verde de 1975 sobre el Sáhara Occidental. Aunque los contextos jurídicos son distintos, el método de utilizar movilizaciones civiles con una clara dimensión política forma parte del repertorio estratégico empleado por Rabat. Incluso en años anteriores, dirigentes marroquíes llegaron a plantear públicamente marchas sobre Ceuta y Melilla.

En este contexto emerge un actor político diferente: el Partido Nacional Rifeño. Fundado en 2021, coincidiendo con el centenario de la República del Rif, el PNR sostiene que Marruecos mantiene una ocupación sobre el territorio rifeño y defiende el derecho de autodeterminación de la región. Su discurso rompe con el nacionalismo marroquí clásico y presenta a Ceuta y Melilla no como territorios a recuperar, sino como espacios con los que el Rif podría mantener relaciones de cooperación, comercio y vecindad.

Desde esta perspectiva, la independencia del Rif alteraría profundamente el equilibrio estratégico del Estrecho. Marruecos perdería el control directo sobre la fachada mediterránea desde Tánger hasta el entorno de Melilla, reduciendo su capacidad para ejercer presión permanente sobre las ciudades españolas. Un eventual Estado rifeño, con intereses propios y diferenciado del proyecto nacional marroquí, podría actuar como un vecino cuya prioridad fuera la estabilidad y el desarrollo económico de la región, antes que la reivindicación territorial.

No se trata de afirmar que un Rif independiente resolvería automáticamente todos los problemas. Tampoco existen garantías de que cualquier futuro gobierno rifeño mantuviera siempre esa posición. Sin embargo, sí puede sostenerse que modificaría uno de los principales factores estructurales del conflicto: la utilización recurrente de Ceuta y Melilla como instrumentos de cohesión nacional dentro del discurso político marroquí.

España ha basado tradicionalmente su política hacia Marruecos en la búsqueda de estabilidad mediante la cooperación. Esa estrategia ha producido avances importantes en ámbitos como la lucha contra el terrorismo o la cooperación policial, pero también ha demostrado sus límites cuando las tensiones políticas desembocan en crisis migratorias o diplomáticas. La dependencia española de la colaboración marroquí ha convertido cada episodio de tensión en una negociación desde una posición delicada.

Por ello, voces dentro del gobierno de España sostienen que Madrid debería ampliar su mirada estratégica y comprender mejor la pluralidad política existente al otro lado del Estrecho. El Rif posee una identidad histórica, lingüística y cultural propia, distinta de la construcción estatal marroquí. Ignorar esa realidad supone aceptar que solo existe un interlocutor posible en la región.

Naturalmente, cualquier apoyo internacional a la autodeterminación rifeña debería desarrollarse conforme al Derecho Internacional, por medios pacíficos y respetando la voluntad libremente expresada por la población del Rif. La estabilidad regional exige evitar cualquier forma de violencia o injerencia que agrave las tensiones existentes.

La historia enseña que las fronteras duraderas no dependen únicamente de murallas, ejércitos o tratados. También dependen de la naturaleza de los vecinos. Mientras Marruecos mantenga abiertas crisis con todos sus vecinos y sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, España seguirá expuesta a episodios recurrentes de presión política y migratoria. Si algún día surgiera un Rif políticamente autónomo que no compartiera esas reivindicaciones y apostara por la cooperación transfronteriza, el mapa estratégico del Mediterráneo occidental cambiaría de forma sustancial.

Quizá la verdadera cuestión no sea si España debe intervenir en el futuro del Rif, sino si puede permitirse ignorar que, desde hace un siglo, la estabilidad de su frontera sur está íntimamente ligada al destino de ese territorio y de su pueblo.

¡Apoya al periodismo libre!

Su generosidad nos permite avanzar en nuestra misión y trabajar hacia un futuro mejor para todos. 

Nuestra campaña se centra en promover la justicia, la paz y los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Creemos firmemente en la importancia de comprender el origen y la complejidad de este conflicto para poder abordarlo de manera efectiva y trabajar hacia una solución que respete los derechos y la dignidad de todas las partes involucradas.

MÁS NOTICIAS

ÚLTIMAS NOTICIAS