La integridad de Ceuta y Melilla pasa por un Rif libre e independiente
Por Ahmed Zain
Madrid (ECS) — Durante décadas, la política española hacia Marruecos ha estado marcada por una constante: la reacción frente a las crisis y provocaciones. Rabat mueve ficha; Madrid responde. Ya sea mediante la presión diplomática, el cierre o apertura de las fronteras, la instrumentalización de la inmigración irregular o las reiteradas reclamaciones sobre Ceuta, Melilla y los peñones de soberanía, la iniciativa suele partir del mismo lugar. La pregunta que España debería hacerse no es cómo responder a la próxima crisis, sino cómo impedir que vuelva a producirse.
Existe una respuesta que apenas ha comenzado a debatirse en los círculos estratégicos, pero que merece una reflexión seria: la estabilidad definitiva de Ceuta y Melilla podría depender, en buena medida, de la existencia de un Rif políticamente emancipado de Marruecos.
No se trata de una idea improvisada. Tiene profundas raíces históricas y encuentra un nuevo impulso en el surgimiento del Partido Nacional Rifeño (PNR), heredero político de una tradición que se remonta a la República del Rif proclamada por Abd el-Krim en 1921 tras la derrota española de Annual. Aquella república fue derrotada en 1926 por la acción militar conjunta de España y Francia, pero el sentimiento identitario rifeño nunca desapareció. Tras la independencia de Marruecos, el Rif sufrió sucesivas campañas represivas, especialmente durante la revuelta de 1958-1959 y, décadas más tarde, con la represión del Hirak rifeño iniciado en 2016.
La carta abierta del Partido Nacional Rifeño al Pueblo Español pic.twitter.com/PWxhqzng5J
— Parti National Rifain (@Parti_N_Rifain) July 31, 2026
Mientras tanto, el régimen marroquí ha consolidado una doctrina nacional que considera Ceuta, Melilla y otros territorios españoles como «presidios ocupados». Esta reivindicación no pertenece únicamente a determinados partidos; forma parte del discurso oficial mantenido durante décadas. A ello se han sumado episodios de presión política, como la crisis migratoria de Ceuta de 2021 y 2026, y las recientes tensiones fronterizas, que círculos de poder en España interpretan como una forma de presión diplomática.
Las amenazas de organizar marchas multitudinarias hacia Ceuta o Melilla recuerdan inevitablemente a la Marcha Verde de 1975 sobre el Sáhara Occidental. Aunque los contextos jurídicos son distintos, el método de utilizar movilizaciones civiles con una clara dimensión política forma parte del repertorio estratégico empleado por Rabat. Incluso en años anteriores, dirigentes marroquíes llegaron a plantear públicamente marchas sobre Ceuta y Melilla.
En este contexto emerge un actor político diferente: el Partido Nacional Rifeño. Fundado en 2021, coincidiendo con el centenario de la República del Rif, el PNR sostiene que Marruecos mantiene una ocupación sobre el territorio rifeño y defiende el derecho de autodeterminación de la región. Su discurso rompe con el nacionalismo marroquí clásico y presenta a Ceuta y Melilla no como territorios a recuperar, sino como espacios con los que el Rif podría mantener relaciones de cooperación, comercio y vecindad.
Hoy es un buen día para hablar de la independencia del RIF ocupado por marruecos.
El pueblo rifeño no nació con Marruecos. Tiene historia, lengua e identidad propias. Por eso muchos rifeños siguen reclamando el derecho a decidir su futuro. #Rif https://t.co/ha5nULMXFP pic.twitter.com/BLC29Gyo8E
— Don Fiemo (@fiemozgz) July 31, 2026
Desde esta perspectiva, la independencia del Rif alteraría profundamente el equilibrio estratégico del Estrecho. Marruecos perdería el control directo sobre la fachada mediterránea desde Tánger hasta el entorno de Melilla, reduciendo su capacidad para ejercer presión permanente sobre las ciudades españolas. Un eventual Estado rifeño, con intereses propios y diferenciado del proyecto nacional marroquí, podría actuar como un vecino cuya prioridad fuera la estabilidad y el desarrollo económico de la región, antes que la reivindicación territorial.
No se trata de afirmar que un Rif independiente resolvería automáticamente todos los problemas. Tampoco existen garantías de que cualquier futuro gobierno rifeño mantuviera siempre esa posición. Sin embargo, sí puede sostenerse que modificaría uno de los principales factores estructurales del conflicto: la utilización recurrente de Ceuta y Melilla como instrumentos de cohesión nacional dentro del discurso político marroquí.
España ha basado tradicionalmente su política hacia Marruecos en la búsqueda de estabilidad mediante la cooperación. Esa estrategia ha producido avances importantes en ámbitos como la lucha contra el terrorismo o la cooperación policial, pero también ha demostrado sus límites cuando las tensiones políticas desembocan en crisis migratorias o diplomáticas. La dependencia española de la colaboración marroquí ha convertido cada episodio de tensión en una negociación desde una posición delicada.
🚨| El Partido Nacional del Rif emite un durísimo comunicado en el que acusa al régimen marroquí de utilizar deliberadamente la inmigración irregular como instrumento de presión política contra España y la UE. También pide revisar toda la financiación europea destinada a Rabat. pic.twitter.com/RtoWag45FS
— Taleb Alisalem (@TalebSahara) July 30, 2026