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26 febrero 2026

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

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Por Carlos Cristóbal

Madrid (ECS) – El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). No se trataba de la culminación de un proceso de independencia, sino de la formalización política de una soberanía cuyo ejercicio permanecía pendiente tras la retirada española y la ocupación marroquí del territorio. Desde su origen, la república quedó vinculada a un proceso de descolonización que no había sido jurídicamente resuelto.

Continuidad jurídica y estatuto pendiente

El Sáhara Occidental permanecía inscrito en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas cuando se produjo la retirada española en 1975. Esa inscripción no desapareció con el repliegue administrativo ni con la posterior ocupación marroquí. El estatuto internacional del territorio quedó sin culminación jurídica, no resuelto.

La proclamación de la RASD debe leerse en ese marco. No como una ruptura del orden internacional, sino como una tentativa de preservarlo desde la perspectiva del sujeto colonizado. Medio siglo después, el dato central permanece inalterado: el proceso de descolonización no ha concluido conforme al derecho aplicable.

Persistencia institucional

Durante cinco décadas, la RASD ha atravesado guerra abierta, alto el fuego prolongado y reanudación de las hostilidades, además de ciclos diplomáticos orientados a redefinir el marco de solución. Ninguna de esas etapas ha supuesto su desaparición como sujeto político.

Sigue formando parte de la Unión Africana. Mantiene relaciones diplomáticas con diversos Estados. Conserva una estructura institucional operativa en el exilio y ejerce funciones de administración sobre la población refugiada. No controla la mayor parte del territorio que reivindica, pero tampoco ha sido desplazada del sistema institucional internacional.

La ocupación ha modificado el equilibrio de poder sobre el terreno, pero no ha extinguido la entidad proclamada en 1976.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

Autonomía y marco de soberanía

El debate internacional reciente ha tendido a centrarse en propuestas de autonomía. Sin embargo, la existencia de la RASD introduce una variable estructural que condiciona ese marco: el Sáhara Occidental no figura como una entidad integrada en un Estado cuya soberanía haya sido reconocida por Naciones Unidas.

La proclamación de 1976 consolidó una forma de representación estatal que continúa formando parte del sistema africano y que reivindica la titularidad del derecho a decidir el estatuto final del territorio. Cualquier fórmula de arreglo debe enfrentarse a esa dualidad: ocupación efectiva sobre el terreno y existencia de una entidad estatal reconocida por una organización continental.

La discusión sobre autonomía no redefine por sí misma el estatuto del territorio, que continúa pendiente de una decisión adoptada conforme al principio de autodeterminación.

Medio siglo sin referéndum

Cincuenta años después de la proclamación, el elemento ausente sigue siendo el mismo: la consulta de autodeterminación prevista en el marco del alto el fuego de 1991. La arquitectura política construida desde entonces no ha culminado en el ejercicio formal del derecho reconocido por Naciones Unidas.

La prolongación de esa indefinición ha contribuido a consolidar la RASD como marco institucional de referencia. Cuando un proceso de descolonización permanece abierto durante décadas, las estructuras políticas surgidas para representarlo tienden a estabilizarse. No sustituyen la solución final, pero impiden su desaparición.

La prolongación del proceso no responde a una ausencia de marco jurídico, sino a la dificultad de hacerlo efectivo.

¿Qué está en juego en 2026?

El cincuentenario se produce en un contexto regional marcado por nuevas dinámicas energéticas, reajustes diplomáticos y una competencia creciente de influencias en el norte de África y el Sahel. Sin embargo, el elemento estructural permanece inalterado: el estatuto internacional del Sáhara Occidental continúa sin definición definitiva.

La RASD afronta este escenario con una doble condición. Carece de control efectivo sobre la mayor parte del territorio que reivindica, pero conserva una inserción institucional en el sistema africano y una base jurídica vinculada al principio de autodeterminación. Esa combinación explica su persistencia.

Cincuenta años después, la cuestión no es si la RASD existe, sino qué forma adoptará la resolución de un proceso de descolonización que sigue formalmente abierto. Mientras ese proceso no concluya conforme al marco jurídico reconocido por Naciones Unidas, la entidad proclamada en 1976 continuará operando como referencia política de una soberanía cuyo ejercicio sigue sin materializarse.

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