back to top
3.3 C
Madrid
21 enero 2026

Sáhara Occidental: contactos preliminares en EE.UU ponen a prueba la voluntad política de Marruecos

Una ronda exploratoria para tomar el pulso de las partes y ensayar una nueva prueba de sus posiciones.

SEGUIR LEYENDO

Washington/El Aaiún (ECS).— Una delegación saharaui se encuentra en Estados Unidos como antesala a unas eventuales negociaciones entre Marruecos y el Frente POLISARIO en medio de un casi total hermetismo sobre su naturaleza y verdaderos objetivos.

Según valoraciones de fuentes conocedoras del proceso, lo que está en marcha no alcanza el nivel de negociaciones propiamente dichas, sino que se asemeja más a una ronda exploratoria para tomar el pulso de las partes y ensayar una nueva prueba de sus posiciones, sin garantías políticas ni una referencia negociadora claramente definida.

Trump impulsa un nuevo marco negociador sobre el Sáhara Occidental

Los datos disponibles indican que la delegación saharaui, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, Mohamed Yeslem Beissat, además del representante del Frente POLISARIO en la ONU, Dr. Sidi Mohamed Omar, y su delegado en Washington, Moulud Said, se reunirá el próximo jueves con la parte americana. Hasta el momento no han trascendido los nombres de los integrantes de la delegación marroquí, que previsiblemente estaría liderada por el ministro de Exteriores, Nasser Bourita, y el embajador de Marruecos ante Naciones Unidas, Omar Hilale. En los encuentros participará también el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y no se descarta la presencia de un representante estadounidense, probablemente Massad Boulos, uno de los principales asesores del presidente de Estados Unidos para asuntos árabes y africanos.

La delegación saharaui acude sin compromisos ni condiciones previas, partiendo de su posición constante que aboga por negociaciones directas bajo el auspicio de Naciones Unidas y dentro del marco establecido por las resoluciones de la legalidad internacional para territorios no autónomos. Según las mismas fuentes, los saharauis no conciben el proceso negociador como un fin en sí mismo, sino como el medio para permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación.

Cabe recordar que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó in extremis el pasado 31 de octubre la resolución 2797 (2025) sobre el Sáhara Occidental, mediante la cual prorrogó por un año el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) y reiteró la necesidad de celebrar negociaciones directas para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, basada en el consenso y conforme a los principios y propósitos de la Carta de la ONU, incluido el principio de autodeterminación.

Desde hace casi dos décadas, Marruecos sigue promoviendo la propuesta de “autonomía”, presentada en 2007, sin dotarla —según explicó recientemente el periodista español Ignacio Cembrero— de un contenido jurídico o político claro ni explicar de qué manera podría constituir la base de una solución justa y duradera para una ocupación militar ilegal de medio siglo.

En el POLISARIO consideran que Rabat utiliza esta iniciativa más como un instrumento para ganar tiempo que como un verdadero proyecto de solución, ya que recurre a ella cada vez que aumenta la presión internacional pero siempre la mantiene en suspenso, sin detalles ni compromisos concretos y desoyendo las peticiones de su revisión y/o ampliación. La cuestión central que se plantea hoy es si realmente Marruecos dispone de una propuesta negociable o si su estrategia se limita a prolongar el conflicto indefinidamente, ya que, en primer lugar el pueblo saharaui rechazó la autonomía y, en segundo lugar, la naturaleza del sistema político marroquí carece de las condiciones democráticas para ello.

Las dudas en torno a la propuesta de autonomía no proceden únicamente de los detractores de Marruecos, sino que también crecen en ámbitos políticos e intelectuales del propio país. Observadores dentro del reino advierten de que cualquier fórmula efectiva de autonomía en el Sáhara Occidental podría convertirse en una “bomba política” interna, al abrir la puerta a reivindicaciones similares en otras regiones, como el Rif o Sus, donde existen corrientes que reclaman autogobierno e incluso la independencia.

En tanto es así y de acuerdo con estas valoraciones, el verdadero problema no radica en la forma de los encuentros ni en el lugar dónde vayan a celebrarse, sino en la ausencia de una voluntad política real por parte de Marruecos para negociar sin condiciones previas de acuerdo al derecho internacional.

Estos temores no son nuevos. Ya fueron expresados, según diversas fuentes históricas, por el ex ministro del Interior marroquí Driss Basri, a quien se le atribuye haber señalado que el rey Hasán II aceptó la idea del referéndum al ser consciente del riesgo que suponía cualquier alternativa para la estructura de la monarquía, llegando a afirmar que “quien propone la autonomía es un enemigo de Marruecos”, una declaración que, según las mismas fuentes, refleja la profunda preocupación del Majzén por las consecuencias de dicha opción.

Desde el punto de vista jurídico, cualquier propuesta marroquí considerada “creíble” se enfrenta a un obstáculo fundamental: la falta de soberanía legal de Marruecos sobre el territorio. Incluso si este escollo se superara mediante la inclusión de la iniciativa en un referéndum libre con varias opciones, ello obligaría a Rabat a desarrollar en profundidad el proyecto, incluyendo la transferencia de competencias reales a una autoridad autónoma, especialmente en lo relativo a la gestión de los recursos naturales y la administración del territorio.

Frente a ello, la posición del Frente POLISARIO se mantiene invariable pese a los cambios regionales e internacionales. Según nuestras fuentes, el movimiento saharaui está abierto a todas las negociaciones sin condiciones previas, pero rechaza con vehemencia participar en cualquier proceso que eluda el derecho a la autodeterminación o lo reduzca a un elemento secundario.

El nuevo plan de autonomía marroquí desplaza al Polisario de la representatividad del pueblo del Sáhara Occidental

El POLISARIO subraya su alineación y apego al derecho internacional y a la referencia de Naciones Unidas, y afirma estar dispuesto a cooperar con el enviado de la ONU, Staffan de Mistura, como ha quedado reflejado en anteriores ocasiones, siempre que exista una voluntad internacional real de imponer una solución justa y no limitarse a gestionar un conflicto crónico.

Por otra parte, la posibilidad de que Estados Unidos acoja y/o siga acogiendo rondas de contactos entre las partes en conflicto plantea un problema adicional; Washington, que en principio debería respaldar el proceso de la ONU, se ve emplazado —según advierten desde el Polisario— a demostrar un mínimo de neutralidad, tras haberla quebrado de facto con su apoyo declarado a la ocupación marroquí del territorio saharaui y su intento de imponer la autonomía como única opción durante los recientes debates en el Consejo de Seguridad.

A juicio de los diplomáticos saharauis, cualquier patrocinio estadounidense que no abra la puerta a todas las opciones previstas en las resoluciones de la ONU, incluida la independencia ya que es la voluntad demostrada del pueblo saharaui, no sería más que una operación de cobertura política de un proceso engañoso y el enésimo intento de neutralizar negociaciones justas e imparciales.

¡Apoya al periodismo libre!

Su generosidad nos permite avanzar en nuestra misión y trabajar hacia un futuro mejor para todos. 

Nuestra campaña se centra en promover la justicia, la paz y los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Creemos firmemente en la importancia de comprender el origen y la complejidad de este conflicto para poder abordarlo de manera efectiva y trabajar hacia una solución que respete los derechos y la dignidad de todas las partes involucradas.

MÁS NOTICIAS

ÚLTIMAS NOTICIAS