La MINURSO, rehén de Marruecos durante 35 años

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Por Ana Stella | @anaqtella

Madrid (ECS) — Marruecos exhibe celebraciones por el fin de la MINURSO como el final de un instrumento hostil. Pero durante 35 años, quienes trabajaron dentro de la misión contaron que Rabat la controlaba, limitaba y necesitaba.

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Desde el primer año

El primer jefe de la misión, el suizo Johannes Manz, dejó de ser bienvenido en Marruecos después de una entrevista que Rabat consideró favorable al Polisario. Su adjunto, el paquistaní Zia Rizvi, pasó a dirigirla de hecho.

Fue el primer aviso. A partir de ahí, Marruecos decidió quién podía trabajar en el territorio y en qué condiciones.

El referéndum que no llegó

Frank Ruddy fue contratado para gestionar el referéndum y comprobó pronto que la ONU no podría celebrarlo por la injerencia marroquí. Comparó la actuación del Gobierno marroquí con la de la mafia, como ya había hecho ante el Congreso de EEUU.

Según su relato, Marruecos dictaba dónde y cuándo se inscribía a los votantes, controlaba quién entraba en las oficinas de la ONU y hasta decidía qué saharauis podían inscribirse. La misión ya no tenía ni apariencia de independencia, y en las fiestas diplomáticas de Rabat era motivo de burla. Al final de su año en el territorio, le ordenaron entregar sus informes a la vez al representante del secretario general y al representante marroquí.

En 2007, ante el Congreso, dijo que dirigió aquel referéndum y que Marruecos lo saboteó cuando quedó claro que los saharauis votarían por la independencia. Llamó a Marruecos «ilusionista de primera» y criticó a la Administración Bush por no exigir la consulta.

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«Mantenerlo en secreto»

En agosto de 1995, Human Rights Watch visitó Tinduf, El Aaiún y las sedes de la MINURSO, y publicó un informe con el titulo: «Keeping it Secret» (Mantenerlo en secreto).

Su conclusión fue que Marruecos, la parte más fuerte militar y diplomáticamente, había obstaculizado una y otra vez el proceso del referéndum, comprometido su imparcialidad e intimidado a los solicitantes en la zona bajo su control. Las fuerzas de seguridad marroquíes intentaron impedir que HRW entrara en la sede de la ONU, y los propios funcionarios de la misión tenían miedo de hablar si no era con anonimato. HRW encontró además indicios de que Marruecos influía en los jefes tribales que participaban en la identificación de votantes.

«Su manta de seguridad»

En mayo de 2006, el embajador de EEUU ante la ONU, John Bolton, se reunió con el enviado personal Peter van Walsum y el jefe de la misión, Francesco Bastagli. El cable confidencial de esa reunión, filtrado por WikiLeaks, es de las pruebas más claras de lo que la MINURSO significaba para Rabat. (Gracias a Carlos Ruiz Miguel @Desdelatlantico por el aporte)

Bolton explicó que la presión marroquí había sido clave para renovar el mandato sin condiciones. Repasó los bloqueos: la ONU creyó en 1991 que el referéndum estaría listo ese mismo año, y Marruecos lo rechazó; en 1997 se acordó otro, y Marruecos lo rechazó; después llegó el Plan Baker, y Marruecos también lo rechazó.

Por eso propuso disolver la misión, no para castigar al Polisario, sino para obligar a Marruecos a moverse. Marruecos controlaba el territorio, no tenía ningún incentivo para cambiar y se molestaba cada vez que alguien planteaba cerrar la MINURSO. «La MINURSO es su manta de seguridad», resumió.

Doce años después, ya como asesor de Seguridad Nacional, lo intentó. EEUU impuso renovaciones de seis meses en lugar de un año para presionar a Marruecos y al Polisario a negociar. Bolton conocía bien el expediente, porque en los años 90 había trabajado como asistente del enviado James Baker. En diciembre de 2018 lamentó que se renovaran año tras año misiones que no cumplían su objetivo, y recordó que el referéndum debería haberse celebrado 27 años antes.

Los que se fueron y los que no pudieron entrar

Bastagli dimitió en protesta en 2006, como había hecho antes que él otro representante especial. En 2010 explicó por qué en un artículo titulado «Justicia deshecha». En 2016 recordó ante el Congreso de EEUU que Marruecos rechazó el Plan Baker porque cualquier propuesta que pudiera llevar a la independencia le resultaba inaceptable. Y pidió que los países menos parciales con Marruecos se implicaran en el debate.

En 2012, Marruecos declaró persona non grata al enviado Christopher Ross, tras unas acusaciones suyas sobre abusos marroquíes en el territorio. Ross dimitió en 2017.

En mayo de 2014, Marruecos se negó a que la canadiense Kim Bolduc, nombrada jefa de la MINURSO, ocupara su puesto en El Aaiún. Era el mismo patrón que con Manz en 1991. Rabat decidía quién dirigía la misión.

Las restricciones

En marzo de 2016, tras unas palabras de Ban Ki-moon, Marruecos exigió retirar en tres días a 84 miembros del personal civil internacional. El secretario general adjunto Jeffrey Feltman informó al Consejo de que Rabat había escalado sin intentar antes la vía diplomática. La Fundación Robert F. Kennedy lo llamó una «crisis fabricada» que dejó a la misión sin capacidad de cumplir su mandato y acusó a Marruecos de intentar cambiarlo por su cuenta, por encima del Consejo. El Consejo pidió restablecer la «plena funcionalidad» de la misión, sin ninguna medida contra Marruecos.

En 2019, un informe del secretario general recogía que Marruecos obligaba a los vehículos de la MINURSO a llevar matrículas marroquíes al oeste del muro, en contra del acuerdo sobre su estatuto. Sellaba con sellos marroquíes los pasaportes del personal y le negaba el acceso a interlocutores locales.

Lo que la ONU nunca quiso aclarar

Hay más acusaciones, aunque no se ha podido confirmar todo. Casi todas proceden de Inner City Press, el medio del periodista Matthew Russell Lee, expulsado de la sede de la ONU tras años de preguntas incómodas, y de denunciantes anónimos dentro de la propia organización. La ONU nunca las confirmó ni las desmintió. Simplemente, no respondió.

Según esas fuentes, desde finales de 2020 el jefe de la MINURSO, el ruso Alexander Ivanko, mantenía una relación con una mujer marroquí de El Aaiún, contratada por la misión en tiempos de su predecesor, el canadiense Colin Stewart, al que el mismo medio acusa de acoso. Ivanko se habría divorciado de su esposa rusa en 2022 para casarse con ella y, como parte de la dote, habría comprado a su familia una villa de 74.000 euros. Inner City Press llegó a afirmar que la mujer ejercía la prostitución. En 2023, el periodista Colum Lynch confirmó la relación, pero no el resto.

Los mismos denunciantes acusaron al entonces comandante de la fuerza, el general paquistaní Zia Ur Rehman, de haber dejado embarazada a una mujer marroquí estando casado, y de pedir a Ivanko que lo tapara con un pago a la familia.

Inner City Press publicó además que, según los cables filtrados por «Chris Coleman», el jefe de Operaciones de Paz de la ONU, el francés Hervé Ladsous, actuaba en defensa de Marruecos en el debate sobre los derechos humanos. Es decir, el máximo responsable de la MINURSO en Nueva York. Y el propio filtrador aseguró que Marruecos sobornó a peticionarios ante la Cuarta Comisión de la ONU, a partir de correspondencia de 2012.

El trato sobre los derechos humanos

La MINURSO era la única misión de paz de la ONU creada desde 1978 sin un mecanismo para vigilar los derechos humanos. El secretario general lo recomendó, y Marruecos se opuso siempre.

En 2013 estuvo a punto de cambiar. Un primer borrador de EEUU daba a la misión un mandato para vigilar y recoger información sobre violaciones de derechos humanos, también en los campamentos de Tinduf. No salió adelante.

Al año siguiente se supo por qué. En 2014, una cuenta anónima con el nombre de «Chris Coleman» filtró cientos de documentos secretos de la diplomacia y la inteligencia marroquíes. Revelaban un trato: EEUU dejaba de pedir que se ampliara el mandato a cambio de concesiones de Marruecos, como dejar de juzgar a civiles en tribunales militares. Rabat nunca desmintió la autenticidad de esos documentos.

La necesita, aunque diga que no

Durante décadas, la MINURSO le sirvió a Marruecos para mantener el statu quo. Vigilaba un alto el fuego que congelaba su control del 80% del territorio, sin referéndum y sin informar sobre derechos humanos. Por eso Rabat se molestaba cuando alguien hablaba de cerrarla.

Eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es el relato. El Gabinete Real presenta ahora el fin de la misión como una victoria y la llama «instrumento de internacionalización». Pero el texto que Rabat quería, el que convertía su autonomía en la única vía, cayó con el veto.

Lo que se pierde con la MINURSO también es suyo. Era la presencia de la ONU que registraba los ataques del Polisario y que respaldaba la idea de un conflicto bajo control. Sin ella, la ONU no tiene quien certifique ninguna versión, tampoco la marroquí. Y Guterres no ha cerrado el expediente, sigue defendiendo el derecho a la autodeterminación y mantiene a su enviado.

El plan que necesitaba a la ONU

Marruecos presentó su plan de autonomía al secretario general el 11 de abril de 2007, un día después de que el Polisario presentara el suyo. Ese mismo mes, el Consejo tomó nota de los dos, pero solo calificó de «serios y creíbles» los esfuerzos marroquíes. Rabat repitió esa fórmula año tras año, hasta que en octubre de 2025 la resolución 2797 convirtió la autonomía en la base de las negociaciones. En 2026 presentó una versión ampliada en las rondas de Madrid y Washington.

El borrador vetado iba a dar el último paso y hacerla la «única base». No lo dio. La propuesta sigue existiendo, pero ya no hay mesa donde negociarla. El Gabinete Real ha dado el proceso por «suspendido», no hay rondas convocadas ni calendario, y el documento marco que De Mistura quería cerrar antes de octubre nunca llegó. Lo único que queda es la disposición de Guterres a seguir apoyando el diálogo a través de su enviado.

Marruecos pasó casi veinte años usando el Consejo de Seguridad para construir su plan. Pero ahora su plan se queda sin el único marco que podía hipotéticamente convertirlo en un acuerdo.

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