Nueva York (ECS) —, El último informe del secretario general de Naciones Unidas y los documentos relacionados con el proceso de las negociaciones dejan entrever una realidad muy distinta de la que Rabat ha proyectado públicamente sobre el futuro del Sáhara Occidental: la propuesta marroquí de autonomía no quedó consagrada como solución única ni cerró la puerta al ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo saharaui.
Según la documentación difundida en el marco del proceso de consultas, Marruecos pidió que el contenido detallado de su propuesta de autonomía presentada en 2007 no fuera distribuido públicamente en los mismos términos que la propuesta del Frente POLISARIO. La posición marroquí era que el documento debía servir como base para las negociaciones y no como un acuerdo definitivo.
El dato adquiere especial relevancia porque revela que, detrás del discurso público de Rabat, la propuesta presentada ante los mediadores internacionales deja margen para negociar aspectos sustanciales de su contenido. El documento, al que ha tenido acceso ECSaharaui, fue compartido durante las consultas con el enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, así como con el representante estadounidense ante Naciones Unidas y con las partes y países vecinos implicados en el proceso.
Las consultas celebradas en Washington y Madrid pusieron además de manifiesto importantes diferencias entre las posiciones de las partes. Ante esas divergencias, los mediadores estadounidenses optaron por mantener conversaciones separadas con los distintos actores con el objetivo de identificar fórmulas susceptibles de ser negociadas.
La libre determinación vuelve a aparecer como condición central
Uno de los elementos que más comprometen el relato de una supuesta solución ya cerrada en favor de Marruecos es la referencia expresa a la libre determinación.
La resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad no estableció la propuesta marroquí como la única base de las negociaciones. El texto la menciona como «una base», dejando abierta la posibilidad de incorporar otras ideas, propuestas y fórmulas durante las conversaciones. Además, fija como objetivo una solución política definitiva, mutuamente aceptable y que contemple la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental.
La documentación de Naciones Unidas también confirma que durante las negociaciones se eliminó del proyecto estadounidense una referencia que habría presentado la autonomía como el resultado predeterminado del proceso. El texto final adoptado por el Consejo de Seguridad dejó abierta la puerta a otras propuestas y llamó a las partes a negociar sin condiciones previas.
Marruecos, obligado a negociar sobre el contenido de su propia propuesta
Las concesiones atribuidas a Rabat no terminarían ahí. Durante las consultas, la delegación marroquí ha expresado su disposición a trabajar con el Frente POLISARIO en la negociación y aplicación de una solución mutuamente aceptable, de modo que el resultado final fuera desarrollado y asumido conjuntamente por las partes.
El planteamiento supone un matiz significativo respecto al discurso que presenta la iniciativa de autonomía de 2007 como una fórmula prácticamente cerrada. En el terreno diplomático, por el contrario, su contenido queda sujeto a negociación.
El proceso también contempla la posibilidad de un marco transitorio y de otros ámbitos de convergencia todavía pendientes de definición. Washington y Naciones Unidas continúan trabajando para que las partes acepten un marco que permita negociar un modelo detallado de autonomía y, paralelamente, desarrollar un proceso de consultas con la población del Sáhara Occidental conforme al principio de libre determinación.
El resultado contradice la lectura de una victoria definitiva
El contraste con el discurso oficial marroquí resulta evidente. La resolución 2797 no reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ni convirtió su propuesta de autonomía en el único marco posible. Tampoco eliminó del proceso el principio de libre determinación.
En consecuencia, el expediente continúa abierto y sujeto a negociación. La documentación de Naciones Unidas muestra que el proceso no se ha cerrado en los términos que Rabat ha defendido públicamente, sino que mantiene elementos esenciales pendientes de acuerdo.
El principal revés para Marruecos reside precisamente ahí: la autonomía no ha quedado consagrada como solución impuesta ni como resultado predeterminado, mientras que la libre determinación del pueblo saharaui permanece incorporada expresamente al objetivo de cualquier acuerdo definitivo.