Ocho días después, esa pregunta aún no se ha formulado en el Congreso.
Por Ana Stella
Madrid (ECS) — Ocho días después de la entrada masiva por el Tarajal, seguimos sin saber cuánta gente cruzó ni cuánta murió. Marruecos habla de cuarenta mil personas dirigiéndose hacia Ceuta. Medios españoles manejan setenta mil. Interior contabiliza setenta y cinco muertos en el lado español y Rabat reconoce once más que no figuran en esa cifra. Ningún organismo independiente ha auditado ninguno de esos números.
Lo que sí puede documentarse es quién está respondiendo ante los tribunales.
En Marruecos las condenas ya han empezado. El Juzgado de Primera Instancia de Tetuán impuso seis meses de cárcel y diez mil dírhams de multa a cinco taxistas por trasladar pasajeros de Tetuán a Fnideq durante los días del asalto. Fueron juzgados sin abogado, en coincidencia con una huelga del colegio, y a uno le confiscaron el vehículo. El sindicato del taxi ha recurrido: un taxista carece de potestad legal para identificar a un cliente o interrogarle sobre su destino, y aquellos días no existía ninguna orden que prohibiera desplazarse a Fnideq. La justicia marroquí respondió a la acusación de buscar chivos expiatorios filtrando el caso que consideraba más sólido, el de un conductor que transportó a siete personas a veinte dírhams cada una y ocultó a sus dos hijos en el maletero.
La lista continúa. Treinta y cuatro procesados ante el tribunal de Tetuán, cinco de ellos menores, internados en un centro de protección de la infancia próximo a Rabat. Cincuenta y dos más remitidos a la justicia en Nador. Más de setenta investigados por los disturbios de Fnideq. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos cifra en ciento once los detenidos en prisión preventiva por rebelión, agresión a agentes y corte de tráfico.
Taxistas, jóvenes y menores. Ni un solo gendarme.