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30 agosto 2025

Mohamed VI, un rey entre sombras: lo que Le Monde calla sobre Israel, el Sáhara Occidental y el Majzén

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El enigma no es Mohamed VI. El enigma es el silencio cómplice de Europa y de medios como Le Monde.

Por Victoria G. García, colaboradora de la Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental

Una serie necesaria… pero incompleta

Entre el 24 y el 29 de agosto de 2025, el diario francés Le Monde publicó la investigación en seis capítulos titulada “L’énigme Mohammed VI”, un intento de radiografiar el poder, los secretos y las contradicciones del actual monarca marroquí. El trabajo, firmado por Christophe Ayad y Frédéric Bobin, aborda distintos ángulos: el desgaste del reinado, la juventud bajo Hassan II, las reformas inacabadas, la diplomacia expansiva, los misterios del majzén y, finalmente, la relación con el islam y los islamistas.

  Una serie valiosa, sí, pero que adolece de un vacío clamoroso: apenas se menciona el Sáhara Occidental, ni se examina en profundidad la alianza estratégica de Mohamed VI con Israel tras los Acuerdos de Abraham. Dos pilares de su reinado que marcan tanto la política interior como la proyección exterior del régimen.

Un monarca bajo sospecha

    En el primer episodio, Le Monde describe el ambiente de “fin de reinado” que se percibe en Rabat: un rey enfermo, ausente, rodeado de rumores sobre su sucesión. Una atmósfera enrarecida que recuerda que Marruecos es, en palabras del periódico, un sistema en el que “el poder está suspendido de la persona del monarca, sin que exista ninguna institución capaz de compensar sus ausencias” (Le Monde, 24/08/2025).

   Pero más allá de la anécdota biográfica, conviene subrayar que esta fragilidad personal no ha impedido a Mohamed VI consolidar un proyecto autoritario sostenido por tres patas: represión interna, control religioso y legitimación internacional a través de la ocupación del Sáhara Occidental.

La sombra del padre y la continuidad del Majzén

   El segundo y el quinto episodios repasan su juventud bajo Hassan II y el funcionamiento del majzén. Le Monde recuerda que “la persona del rey es inviolable y sagrada” (Constitution marocaine, 1962), un principio que Hassan II convirtió en dogma para blindar su poder. Mohamed VI heredó ese marco y lo actualizó con un círculo reducido de fieles, entre ellos Fouad Ali El Himma o Aziz Akhannouch, que le garantizan tanto la sumisión de la élite política como la captura de los principales sectores económicos.

   Aquí, sin embargo, la serie apenas alude a lo que este majzén significa en el Sáhara Occidental: un sistema de ocupación militar y colonización económica que se sostiene sobre el expolio de los recursos naturales y la represión sistemática de la población saharaui.

Reformas inacabadas y promesas incumplidas

   El tercer capítulo repasa las reformas anunciadas al inicio de su reinado: lucha contra la pobreza, modernización institucional, apertura social. El balance, según Le Monde, es el de “un monarca de las reformas inacabadas” (26/08/2025).

    Y sin embargo, este fracaso no puede medirse solo en el plano interno. También se expresa en la negativa sistemática a reconocer el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, a pesar de que Naciones Unidas, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la Unión Africana lo han reafirmado en múltiples ocasiones. Una “reforma pendiente” que Mohamed VI jamás aceptará, porque cuestionaría la base misma de su legitimidad.

El rey diplomático… y el aliado de Israel

   El cuarto episodio destaca a Mohamed VI como “rey de las grandes maniobras diplomáticas”, subrayando sus viajes, sus contactos en África y la influencia del dossier del Sáhara Occidental en cada negociación internacional. Le Monde se detiene en la normalización con Estados Unidos, Francia y España, pero apenas menciona lo esencial: la alianza con Israel tras los Acuerdos de Abraham (2020).

   No es un detalle menor. Bajo el patrocinio de Washington, Marruecos canjeó su reconocimiento de Israel por el apoyo estadounidense a la ocupación del Sáhara Occidental. Desde entonces, la cooperación militar, tecnológica y de inteligencia entre Rabat y Tel Aviv se ha intensificado. Israel se ha convertido en garante de la seguridad del trono, proveedor de armamento avanzado y cómplice del espionaje contra activistas saharauis y opositores marroquíes a través del sistema Pegasus.

   Que Le Monde pase de puntillas sobre este punto revela un sesgo grave: se analiza la diplomacia marroquí como si fuera un tablero de gestos protocolarios, cuando en realidad es un pacto de hierro con una potencia ocupante que refuerza otra ocupación.

El islam como herramienta política

    El sexto episodio, “Mohammed VI, l’islam et les islamistes” (29/08/2025), retrata al monarca como “commandeur des croyants”. Esta condición le otorga una legitimidad religiosa que ningún otro jefe de Estado árabe posee, y que utiliza tanto para frenar a los islamistas como para proyectar una imagen de tolerancia hacia el exterior.

   Pero detrás de la retórica del “islam moderado” se esconde un uso instrumental de la religión: controlar las mezquitas, domesticar a los ulemas, reprimir a las corrientes críticas y legitimarse como figura “sagrada”. Como apunta el politólogo Youssef Belal, citado por Le Monde, “ce titre permet surtout au roi de se placer au-dessus du jeu politique et constitutionnel”.

    En el Sáhara Occidental, este título funciona además como un pretexto religioso para imponer obediencia a una población que no ha elegido a Mohamed VI como su soberano.

Los silencios que delatan

    La serie de Le Monde es minuciosa en lo biográfico, pero silenciosa en lo esencial. Apenas se citan los vínculos con Israel, a pesar de que definen el actual equilibrio regional. Y se evita problematizar la ocupación del Sáhara Occidental, reducida a un telón de fondo diplomático, cuando en realidad constituye el eje central de la política exterior marroquí y la causa de su permanente tensión con Argelia.

   Estos silencios no son inocentes: forman parte de una narrativa que presenta a Mohamed VI como un soberano enigmático, a medio camino entre la tradición y la modernidad, pero sin denunciar que su régimen se sostiene sobre la violación del derecho internacional y la complicidad activa de potencias como Francia, España, Estados Unidos e Israel.

Un rey enigmático… o un régimen colonial

   Tras seis capítulos, Le Monde concluye que Mohamed VI es un rey “opaco, rico, distante, que disfruta reinando más que gobernando”. Un retrato sugerente, pero insuficiente. Desde la perspectiva de quienes defendemos el derecho del pueblo saharaui, el verdadero enigma no es el carácter personal del monarca, sino cómo la comunidad internacional sigue tolerando que, en pleno siglo XXI, un régimen apoyado por alianzas coloniales e israelíes pueda perpetuar una ocupación brutal contra un pueblo desarmado.

   El enigma no es Mohamed VI. El enigma es el silencio cómplice de Europa y de medios como Le Monde.


📌 Firmado: Victoria G. Corera – Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental

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