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26 marzo 2026

España, Argel y el Sáhara Occidental: giro energético con lectura geopolítica… y con una cuestión olvidada

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Análisis | ECS

Madrid (ECS).— Argelia ha decidido aumentar el suministro de gas natural a España a través del gasoducto Medgaz, elevando el bombeo diario hasta los 32 millones de metros cúbicos, prácticamente el límite técnico de la infraestructura. Además, el precio del suministro podría situarse en torno a un 12% por debajo de los niveles actuales, en lo que se interpreta como un gesto político hacia Madrid.

Según The Objective, esta decisión será trasladada oficialmente hoy por las autoridades argelinas al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en pleno contexto de tensión en Oriente Próximo. El encarecimiento global de la energía tras los ataques a infraestructuras petroleras en el Golfo habría acelerado las gestiones del Gobierno español para garantizar el abastecimiento.

España ya había solicitado hace semanas un refuerzo del suministro, coincidiendo con la escalada de hostilidades que involucran a Estados Unidos, Israel e Irán. Argel, por su parte, consolida así su papel como socio energético prioritario, reforzando una relación estratégica que trasciende lo puramente económico.

Los datos recientes muestran que el país norteafricano continúa siendo el principal proveedor de gas a España, con una cuota que ronda el 35% en el acumulado anual. Muy por detrás quedan otros actores como Estados Unidos o Rusia, lo que confirma la creciente dependencia energética del eje hispano-argelino.

Sin embargo, este acercamiento no puede entenderse sin tener en cuenta el trasfondo político regional. La histórica rivalidad entre Argelia y Marruecos, así como la persistente y muchas veces silenciada cuestión saharaui, siguen condicionando alianzas, decisiones estratégicas y equilibrios diplomáticos. El Sáhara Occidental continúa siendo un punto de fricción clave que influye tanto en la política energética como en las relaciones exteriores de los países implicados.

Habrá que observar ahora las reacciones de Washington y Rabat ante este movimiento que redefine, una vez más, el mapa energético y político del Mediterráneo occidental.

El viaje de Albares a Argel confirma el intento de España de recomponer su relación con Argelia tras el giro sobre el Sáhara Occidental

El viaje de Albares, busca sentar las bases de una futura cumbre entre Pedro Sánchez y el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, en un contexto marcado por la crisis abierta tras el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental.

El ministro de Asuntos Exteriores, llegó a Argel esta mañana con el objetivo de preparar una cumbre bilateral entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo argelino, Abdelmadjid Tebboune. Se trataría de la primera visita oficial de Albares a Argelia desde su nombramiento, en un momento clave para la evolución de las relaciones entre ambos países.

El viaje llega tras varios años de tensiones diplomáticas, originadas principalmente por el giro del Gobierno español en 2022 al respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Esta decisión supuso una ruptura con la tradicional posición de neutralidad de España y provocó una grave crisis con Argelia, que respondió con medidas económicas y comerciales que afectaron de forma significativa a las empresas españolas.

Aunque en 2024 se inició un proceso de deshielo, las relaciones bilaterales no han recuperado aún su nivel anterior. Las exportaciones españolas a Argelia sufrieron una caída notable durante la crisis, y la cooperación en ámbitos clave como la migración o los visados también se vio afectada. La visita de Albares busca precisamente consolidar esta fase de normalización y avanzar hacia una nueva etapa en la relación bilateral.

En este contexto, España intenta recomponer su posición en un delicado equilibrio geopolítico en el Magreb, donde mantiene al mismo tiempo una relación estratégica con Marruecos. Este doble posicionamiento resulta especialmente complejo en un momento en que el conflicto del Sáhara Occidental sigue sin resolverse y continúa siendo un elemento central en las relaciones regionales.

Este acercamiento se produce, además, en un contexto internacional marcado por la escalada de tensiones en torno a Irán, con Estados Unidos e Israel como actores centrales. En este escenario, Argelia consolida su papel como proveedor energético clave para Europa, lo que incrementa su peso geopolítico. Para España, altamente dependiente del gas argelino, esta realidad añade una dimensión estratégica evidente al intento de recomponer relaciones, tras una crisis provocada por el giro sobre el Sáhara Occidental.

La eventual cumbre entre Sánchez y Tebboune, aún sin fecha ni ubicación confirmadas, simbolizaría un paso importante en la normalización de las relaciones entre ambos países. Sin embargo, el trasfondo político sigue marcado por las consecuencias de la decisión española sobre el Sáhara Occidental, que continúa condicionando el margen de maniobra de Madrid en la región.

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