Por Mohamed El Beikam
París, 19 ene (ECS).- Una investigación publicada por la revista francesa Marianne ha abierto un debate sobre el papel de medios internacionales en la difusión de contenidos favorables a Marruecos, al señalar la publicación reiterada de artículos económicos patrocinados que, según el reportaje, omiten el contexto político, jurídico y humanitario del Sáhara Occidental.
El reportaje, titulado «¿Nos hemos convertido en Forbes Marruecos? Forbes Francia, nuevo folleto de comunicación de la monarquía», fue firmado por el periodista Quentin Müller y difundido el 19 de enero de 2025. En él se analiza la línea editorial de la edición francesa de Forbes France desde 2020, periodo en el que, según la investigación, se habría registrado un volumen elevado de publicaciones centradas en Marruecos.
De acuerdo con los datos recogidos por Marianne, de 49 artículos dedicados al país magrebí en ese intervalo, 22 corresponderían a contenidos patrocinados bajo el formato denominado Brandvoice, modalidad publicitaria en la que los textos son financiados por anunciantes. El reportaje sostiene que estas piezas presentan un tono marcadamente positivo, con énfasis en oportunidades de inversión, estabilidad y desarrollo económico, y escasas referencias a cuestiones como la situación de las libertades públicas o el estatus jurídico del Sáhara Occidental.
La investigación recoge asimismo el malestar expresado por un periodista de la redacción de Forbes France, quien, según la publicación, se preguntó internamente: «¿Nos hemos convertido en Forbes Marruecos? ¿Me he perdido algún capítulo …?». La cita es utilizada para ilustrar lo que el reportaje describe como una percepción de trato informativo excepcionalmente favorable en comparación con otros países.
El artículo también apunta a la existencia de intermediarios vinculados a entornos de poder en Rabat y menciona la oferta de “paquetes país”, fórmulas mediante las cuales Estados o entidades gubernamentales podrían asegurar una presencia mediática recurrente a cambio de contraprestaciones económicas que, según documentos citados por Marianne, partirían de unos 20.000 euros.
Más allá del caso concreto, la investigación enmarca estas prácticas en una dinámica más amplia que, según fuentes académicas y defensores de derechos humanos citados en el texto, afectaría a diversos medios occidentales. Estos expertos advierten de que la combinación de intereses económicos, alianzas geopolíticas y la actividad de grupos de presión contribuiría a reducir la visibilidad de la causa saharaui en espacios políticos y mediáticos influyentes.
El Sáhara Occidental figura en la agenda de las Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización. Diversas resoluciones de la ONU respaldan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, en un conflicto que enfrenta a Marruecos y al Frente Polisario desde 1975 y que permanece sin solución definitiva.
Organizaciones internacionales han denunciado en reiteradas ocasiones la situación humanitaria y las restricciones de derechos en el territorio, así como la explotación de recursos naturales en un contexto de controversia jurídica. En los últimos años, tribunales europeos han emitido sentencias relacionadas con acuerdos comerciales y pesqueros que afectan al Sáhara Occidental.
La investigación concluye que la publicación de contenidos patrocinados sin contextualización suficiente puede afectar a la credibilidad de los medios y tener consecuencias en la percepción pública de conflictos internacionales. En el caso del Sáhara Occidental, sostiene Marianne, el impacto trasciende el ámbito mediático y repercute en la visibilidad de un proceso político aún pendiente de resolución.
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