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24 febrero 2026

Continúan por segundo dia las conversaciones sobre el Sáhara Occidental en medio de profundas divergencias

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WASHINGTON (ECS) — Estados Unidos convocó el lunes y el martes en Washington una nueva ronda de negociaciones sobre el Sáhara Occidental, reuniendo a Marruecos y al Frente Polisario en un importante esfuerzo diplomático para resolver el conflicto de la última colonia española. En dichas conversaciones también participan, como observadores, Argelia y Mauritania.

Esta es la tercera reunión en tan solo un mes, tras las conversaciones a principios de este mes en la residencia del embajador de Estados Unidos en Madrid. El africanista de Donald Trump, Massad Boulos, lidera la iniciativa, y según lo que se desprende de las primeras informaciones Washington busca lograr un avance decisivo en esta ronda de negociaciones.

Persisten desacuerdos fundamentales

Estados Unidos está promoviendo la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU de octubre como marco de estas conversaciones. Sin embargo, la resolución 2797 “toma nota” del plan de autonomía presentado por Marruecos, pero no lo declara como solución final ni lo impone como base única. Tampoco reconoce al Sáhara Occidental como parte integrante de Marruecos, ni legitima la ocupación y su aboga por una solución definitiva que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui.

Según fuentes diplomáticas conocedoras del proceso, el Plan Baker II vuelve al debate, junto a propuestas de «periodo transitorio» y una versión de un referéndum diferente al propuesto por la ONU.

De acuerdo con la información disponible, en ciertos círculos estadounidenses se estaría impulsando una nueva tentativa de reactivar enfoques bajo la denominación de “realismo político”. No obstante, durante las conversaciones el núcleo del conflicto sigue vinculado al derecho de autodeterminación en el Sáhara Occidental, principio que la delegación negociadora del Frente Polisario considera como base de cualquier solución justa y duradera.

En la jornada se examinó la propuesta saharaui, modificada sustancialmente el pasado mes de octubre y presentada formalmente a la parte estadounidense. Según las mismas fuentes, Washington consideró el documento coherente y ajustado a la situación actual en la región. Por su parte, la delegación marroquí presentó su iniciativa de autonomía, compuesta por 40 páginas, como opción también incluida en la mesa de negociación.

Las fuentes indican que Washington reiteró a las partes su «papel como mediador» y aseguró que no pretende imponer ninguna solución o propuesta. Durante las deliberaciones se abordaron, para su discusión, cuestiones como el retorno de los refugiados al Sáhara Occidental, el redespliegue de fuerzas, el desarme y la celebración de elecciones de órganos representativos en el territorio saharaui. Sin embargo, la delegación saharaui expresó su rechazo a estas ideas en ausencia de un acuerdo integral que garantice los intereses del pueblo saharaui.

Mientras tanto, en el marco de estas consultas, Washington estaría explorando la posibilidad de someter un “acuerdo marco” a referéndum popular bajo supervisión internacional. No obstante, las condiciones asociadas —en particular el compromiso con el alto el fuego y el fin de las hostilidades— son interpretadas en círculos próximos al Polisario como parte de una fórmula política que no aborda el origen del conflicto, sino que busca cerrar el expediente en función de equilibrios regionales e internacionales coyunturales.

Algunas filtraciones apuntan a un eventual “acuerdo marco” bajo auspicio estadounidense y de Naciones Unidas que establecería un periodo transitorio de cinco años. Sin embargo, la delegación marroquí también habría manifestado su rechazo a esta propuesta.

La fórmula en discusión incluiría modificaciones en los mecanismos de representación y elección, entre ellas la limitación de determinados cargos soberanos a representantes sociales específicas conforme a criterios censales concretos —mientras la delegación marroquí mantiene su rechazo a considerar el censo español como referencia—, así como la adopción de los últimos diez años como base para la elaboración de listas electorales y restricciones al derecho de candidatura durante el periodo transitorio.

Estas propuestas, pese a presentarse como garantías de representación, suscitan interrogantes sobre su adecuación a las normas internacionales en materia de descolonización, que exigen una supervisión plena de Naciones Unidas y la garantía de una libre elección sin condicionamientos políticos previos.

Por otra parte, la delegación marroquí habría rechazado también solicitudes de Washington para incorporar su propuesta de autonomía a la constitución del Reino, lo que en algunos ámbitos fue interpretado como una maniobra dilatoria.

En conclusión, diversas posiciones sostienen que cualquier “acuerdo marco” solo podría adquirir legitimidad si parte del reconocimiento explícito del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, incluida la opción de independencia, sin presiones ni soluciones impuestas de antemano.

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