Agencia ECS
Washington, — Estados Unidos prepara una nueva ronda de negociaciones directas sobre el territorio ocupado del Sáhara Occidental, con una primera reunión prevista para el próximo mes de febrero, según informó el diario Africa Intelligence. La misma fuente añade que la administración Trump descarta explícitamente el formato de “mesa redonda”, según fuentes diplomáticas de la Casablanca.
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El anuncio se produce en un momento en que Marruecos ultima los detalles de su nueva propuesta sobre el denominado plan de autonomía, al tiempo que se acelera la agenda de reuniones diplomáticas destinadas a resolver el conflicto del Sáhara Occidental, con una fuerte implicación estadounidense. El Frente POLISARIO ya presentó su propuesta.
La primera reunión preparatoria está prevista en Estados Unidos en los próximos días con el resto de las partes, excluida el Frente Polisario, aunque sin una fecha definitiva debido a la saturación de la agenda internacional. La delegación del Frente POLISARIO ya se reunió con la parte americana esta semana.
Esta fase adoptará la forma de una reunión exploratoria a nivel ministerial. Según la información disponible, por la parte marroquí participarán el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit. También podrían estar un representante del servicio marroquí de contraespionaje e inteligencia exterior, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED).
Según explicó Africa Intelligence, el encuentro fue concebido inicialmente como una mesa redonda preliminar y no se celebrará ni en Nueva York ni en Washington, sino en un lugar que permita un mayor grado de discreción y control del formato de dichas negociaciones. Si las conversaciones resultan constructivas, el calendario podría acelerarse y planificarse una primera reunión oficial a partir del mes próximo entre el Frente Polisario y Marruecos únicamente.
Este proceso de negociaciones excluye explícitamente la participación de España y Francia y se apoya, en su fase inicial, en un patrocinio directo de Estados Unidos, con la implicación posterior de Naciones Unidas.
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